CONTOUR

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El placer de ser fashion y estar a la moda...

martes, 18 de marzo de 2014

MOSCHINO - FALL 2014 RTW

Aciertos: los divertidos bolsos inspirados en McDonalds; la reinterpretación en sátira de la iconográfica 'M', los zapatos con punta dorada, el anillo dorado puñetero y la explosión en pasarela del vestido 'bolsa-de-pop-corn' -  Fotos originales en ImaxTree
Semana de la moda: Milano
Temporada: Otoño-invierno 2014
Diseñador: Jeremy Scott
Puntuación: ▲▲


El destino de Moschino en las manos de Jeremy Scoot; ¿y es que una casa de modas siempre acostumbrada a la irreverencia y a la exploración de lo 'edgy-loudy' encontraría acaso su nuevo mentor exiguo de compostura ante la moda? Solo el tiempo lo dirá, lo único que se puede decir es que Scott se encuentra muuuuy cómodo haciendo y deshaciendo en Moschino para esta temporada.

Lo plástico y lo consumista se comulgan en una oda al mundo contemporáneo; estridente y chillón en sus colores, y jocoso y ruidoso en su estética, la irreverencia nihilista de la casa se desnuda así en una suerte de sátira hacia la moda y lo que esta misma puede conseguir, busca un regocijo en si misma, en su propio absurdísimo y se burla de sí misma al recurrir a la iconografía pop del Americana, explora superficialmente su idiosincrasia y encuentra en ella una forma indirecta de mofarse del circo de lo absurdo en el que se ha convertido la moda y los falsos fashionistas-consumistas.


Scott muestra su astucia al reinterpretar a Moschino en diversas direcciones, siendo la más acertadas la ‘M’ que ‘toma prestada’ de McDonalds para diseñar caprichosos lentes de sol y serigrafiados en poleras, además de adoptar su paleta de colores y sus característicos envases para diseñar jocosas carteras con forma de cajita feliz y de vasos de botella descartable, toda una indirecta bien directa a las clásicas dobles C de Chanel o a LV de Louis Vuitton, y una perfecta sátira a la fascinación de las masas por la búsqueda de estas simbologías en la ropa, en los accesorios, ahora deformados en su concepto y llevados a lo burdo y cotidiano; acierta a si al presentar a la moda como un mero ejercicio absurdo derivado de la cultura pop, algo que aunque suene triste, hay que aceptarlo.

Y talvez lo más llamativo y memorable de todo fue la paradoja de la cultura pop americana acentuando la clásica 'lata de frijoles' de Warhol, más ahora convertido en el vestido 'bolsa de pop-corn' de Scott para Moschino, fue un placer inconsumable ver como simples y cotidianas envolturas de pickeos y snacks se convertían en cotizados y caprichosos vestidos de noche, el astuto genio de Scott logra jugar con el estampado y los patrones para elaborar un vestido complejo y llamativo, astuto en su paleta de colores y que logra aprovechar en concepto de su inspiración, siendo el momento más sublime de la presentación representado por una túnica que esconde el cuerpo y que se abre al final de la pasarela para dejarnos ver un vestido conceptualizado la explosión de pop-corn en el microondas…..y es que no hay nada más americano acaso en esta cultura consumista que la comida chatarra, grasosa y pre-cocida exportada para el mundo.
 
Fotos originales en Vogue.com
Desaciertos: el exceso de oro en la tendencia hip-hop y bling-blig resulta derivativo tanto de DSquared2 como de Gaultier a estas alturas; y la recurrencia al icono SpongeBob, saturando la paleta de colores y otorgando una abrupta incisión por la estética personal de Scott

lunes, 17 de marzo de 2014

BALMAIN - FALL 2014 RTW


Aciertos: intrincado trabajo en cadenas y cuentas doradas, la versatil correa a la cintura con estampado animal-print, el delicado trabajo artesanal con alto relieve - Fotos orginales en vogue.com

 Semana de la moda: París
Temporada: Otoño-invierno 2014
Diseñador: Olivier Rougstein
Puntuación: ▲▲▲


Bajo la batuta creativa de un joven Olivier Rougstein, la lujosa casa de modas Balmain parecía enrumbar su propuesta hacia un público más maduro, de gusto exquisito y sofisticado, y sobre todo aposentado en su querencia por los intrincados detalles característicos del ingenio del joven diseñador, que ha logrado tener atentos a todos temporada tras temporada;  y si bien el producto final para esta última temporada mostro nuevamente su versatilidad y talento en la confección, mostró también una inclinación o debilidad por el sector más juvenil del amplio mercado del Prêt-à-Porter.

Siluetas menos astutas y más derivadas de la tendencia juvenil desfilaban su recurrente fascinación por la moda ochentera y noventera, de la cual no deja de filtrarla a su antojo y con perspectiva en su propuesta: el cuero adopta la silueta del sastre y dibuja estructuras firmes de hombros grandes y volúmenes excesivos, mas esta vez contrastados con la practicidad del concepto safari acentuado en maxi-bolsillos cuadrado de tapa y colores térreos que otorga cierta sensación de firmeza y consistencia, algo recurrente y previamente explorado por grandes como Kenneth Cole o Donna Karan; pero el acierto acá resulta ser el empleo del dorado en cadenas y accesorios que se entremezclan con el estampado animal-print otorgando una fastuosidad y sensación de exclusividad con referencia a Milan y a DSquared2; el romanticismo parisino se acentúa en faldas con peplos de telas gruesas que otorgan vestidos y trajes curiosamente complejos y ambiciosos de estructuras exuberantes, y que además se yuxtaponen con interesantes drapeados  romanos en telas pesadas.


Su oferta así exhibe así una rendición a la tremenda influencia del Americana que venimos observando ya en diseñadores como Jeremy Scott para Moschino y su acentuación a la cultura capitalista de la América consumista, o Hedi Slamine para Saint Lauren y su recurrencia a la tendencia grunge, lo cual deja un sabor encontrado en los labios sobre cuál será el destino de la casa de modas parisina aparentemente alejada de sus raíces y cimientos, más ahora que Rougstein parece haber encontrado en la joven Rihanna su nueva musa de inspiración a lo princesa guetto-couture

Fotos originales en vogue.com
Desaciertos: El traje azul con top amarillo que desentonan completamente con la paleta de colores de la colección, el excesivo enfoque americano que hace percibir a la colección como muy neoyorkina y ‘tacky’.

sábado, 15 de marzo de 2014

PRADA - FALL 2014 RTW


Aciertos: las botas rojas, los zapatos con diseño metálico, la bufanda-corbata y los toscos bordes de pieles
Fotos originales en vogue.com



Semana de la moda: Milan
Temporada: Otoño-invierno 2014
Diseñador: Miuccia Prada
Puntuación: ▲▲▲1/2

Una casa de modas con la perspectiva de Prada nunca falla en ofrecer algo más que una simple tendencia para esta temporada; inconformista en su postura y con una impronta de independencia y rebeldía, Miuccia nos lleva esta vez al periodo temprano de la fascinación de la mujer por la moda, una mujer expuesta a los rezagos de la segunda revolución industrial que deformaron los estatutos sociales, las guerras y sus secuelas le otorgaron un mayor protagonismo en la labor de salir a las calles a buscar el sustento, a ganarse el día a día, y a competir junto con su contraparte masculina por las oportunidades laborales y sociales.

Evocando tanto al constructivismo europeo de inicios de los noventas como a la escena post-WWII en la Alemania occidental integrándose al capitalismo, la colección nos ofrece en un inicio colores neutros y firmes en telas holgadas y transparencias que fluyen en el cuerpo, siluetas que se complementan con abrigos inspirados en la costura y proporción masculina derivados de la recurrente tendencia woman-meet-man's-closet de hombros grandes y estructuras firmes, más esta vez dándole un giro astuto al presentarla con gruesas líneas y bordes definidos que recuerdan tanto a lo que viene haciendo Olivier Rougstein para Balmain, mas Prada es Italia, se aleja del romanticismo parisino y se adentra firme en su postura de mujer independiente y competitiva, abrigos de colores grises, texturas de tweed y sutiles intromisiones de color en lazos que decoran el cuello parecen personalizar y proponer una suerte de corbata que complemente el look masculinizado de su propuesta, bolsos con tirante de cuentas de cadenas son acomodados cual mochila al hombro desfeminizando totalmente a la mujer; la cual, con el pelo bien recogido y con maquillaje minimalista, apela a su personalidad y a su impronta nihilista para tomar las riendas de su destino (incluso la intromisión de modelos masculinos nos hacen sentir cierto uniformismo conforme se va desarrollando la presentación).


Pero Prada tampoco puede faltar a su querencia por lo artesanal, pues se logra apreciar un contrastado acercamiento a lo rustico en bordes con flecos (con ciertas evocaciones a previas temporadas de su contraparte Miu Miu valga decirlo) que delimitan las delicadas sedas que fluyen en los cuerpos de las modelos, hasta llegar a la mitad del show, en el cual podemos gozar de una explosión de colores solidos expuestos en pieles que logran denotar cierto regocijo al evocar la simetría constructivista en colores primarios y patrones simétricos que se entremezclan en su concepto atrevido y desinhibido, del cual solo nos queda imaginar el revuelo que ocasionaría en una sociedad aun conservadora como la de la posguerra.....más con todas las ganas de marcar nuevas direcciones.

Fotos originales en vogue.com
Cabe indicar que si bien su propuesta resulta concisa y efectiva en su concepto global, resulta también recurrente a lo que las grandes casas ya vienen haciendo (Kenneth Cole, Balmain, Bottega Veneta), además de ser poco variable en su oferta que a la larga se percibe como muy repetitiva.