Semana de la moda: Milano
Temporada: Otoño-invierno 2014
Diseñador: Jeremy Scott
Puntuación: ▲▲▲▲
El destino de
Moschino en las manos de Jeremy Scoot; ¿y es que una casa de modas siempre
acostumbrada a la irreverencia y a la exploración de lo 'edgy-loudy' encontraría
acaso su nuevo mentor exiguo de compostura ante la moda? Solo el tiempo lo dirá,
lo único que se puede decir es que Scott se encuentra muuuuy cómodo haciendo y
deshaciendo en Moschino para esta temporada.
Lo plástico y lo consumista se comulgan en una oda al mundo contemporáneo; estridente y chillón en sus colores, y jocoso y ruidoso en su estética, la irreverencia nihilista de la casa se desnuda así en una suerte de sátira hacia la moda y lo que esta misma puede conseguir, busca un regocijo en si misma, en su propio absurdísimo y se burla de sí misma al recurrir a la iconografía pop del Americana, explora superficialmente su idiosincrasia y encuentra en ella una forma indirecta de mofarse del circo de lo absurdo en el que se ha convertido la moda y los falsos fashionistas-consumistas.
Scott muestra su astucia al reinterpretar a Moschino en diversas direcciones, siendo la más acertadas la ‘M’ que ‘toma prestada’ de McDonalds para diseñar caprichosos lentes de sol y serigrafiados en poleras, además de adoptar su paleta de colores y sus característicos envases para diseñar jocosas carteras con forma de cajita feliz y de vasos de botella descartable, toda una indirecta bien directa a las clásicas dobles C de Chanel o a LV de Louis Vuitton, y una perfecta sátira a la fascinación de las masas por la búsqueda de estas simbologías en la ropa, en los accesorios, ahora deformados en su concepto y llevados a lo burdo y cotidiano; acierta a si al presentar a la moda como un mero ejercicio absurdo derivado de la cultura pop, algo que aunque suene triste, hay que aceptarlo.
Y talvez lo más llamativo y memorable de todo fue la paradoja de la cultura pop americana acentuando la clásica 'lata de frijoles' de Warhol, más ahora convertido en el vestido 'bolsa de pop-corn' de Scott para Moschino, fue un placer inconsumable ver como simples y cotidianas envolturas de pickeos y snacks se convertían en cotizados y caprichosos vestidos de noche, el astuto genio de Scott logra jugar con el estampado y los patrones para elaborar un vestido complejo y llamativo, astuto en su paleta de colores y que logra aprovechar en concepto de su inspiración, siendo el momento más sublime de la presentación representado por una túnica que esconde el cuerpo y que se abre al final de la pasarela para dejarnos ver un vestido conceptualizado la explosión de pop-corn en el microondas…..y es que no hay nada más americano acaso en esta cultura consumista que la comida chatarra, grasosa y pre-cocida exportada para el mundo.
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| Fotos originales en Vogue.com |
Desaciertos: el
exceso de oro en la tendencia hip-hop y bling-blig resulta derivativo tanto de
DSquared2 como de Gaultier a estas alturas; y la recurrencia al icono SpongeBob, saturando la paleta de colores y otorgando una abrupta incisión por la estética personal de Scott





